Budismo: una filosofía de vida y superación personal

Budismo

El Budismo es una de las religiones mas practicadas de Asia. De hecho, no es una religión en el sentido en que la consideramos en el mundo occidental. En el Budismo no hay un Dios al que alabar, no hay mandamientos, no hay rituales, no hay una Iglesia estructurada como en el Catolicismo.

El Budismo es un camino espiritual que busca el desarrollo y bienestar de las personas.

El Budismo no habla de un creador externo sino de la ley de causalidad. Nuestras acciones crean las causas de lo que experimentaremos en el futuro. Si queremos la felicidad, ya sea la felicidad temporal o la felicidad que proviene de las realizaciones espirituales, debemos abandonar las acciones destructivas y practicar el amor, la compasión, la tolerancia, el perdón y la generosidad. (Lama, Dalai; Chodron, Thubten. Approaching the Buddhist Path – The Library of Wisdom and Compassion Book 1).

Una de las bases del Budismo, son las Cuatro Nobles Verdades:

  1. Toda existencia es insatisfactoria, es sufrimiento.
  2. El sufrimiento proviene del deseo, apego y la ignorancia (causas del sufrimiento).
  3. El sufrimiento puede ser vencido.
  4. Solucion para terminar con el sufrimiento: Noble Camino Octuple.

El Budismo hace mucho énfasis en el estudio, vigilancia y control de nuestra mente, de hecho el primer verso de uno de los libros básicos y mas antiguos del Budismo, el Dhammapada, dice lo siguiente:

La mente es la precursora de todos los estados. La mente es su fundamento y todos ellos son creados por la mente. Si uno habla o actua con una mente impura, entonces el sufrimiento le sigue. Si uno habla o actua con una mente pura, entonces la felicidad le sigue.

Terminamos esta introducción al Budismo con algunos pasajes del libro Approaching the Buddhist Path (Lama, Dalai; Chodron, Thubten):

UN CAMINO ESPIRITUAL ES ESENCIAL para la vida humana. Aunque los avances en la medicina, la ciencia y la tecnología han contribuido mucho a mejorar la calidad de vida humana, no han podido liberarnos de todo sufrimiento y brindarnos una felicidad segura y duradera.

Las mejoras externas en nuestro mundo no son suficientes para traer la felicidad y la paz que todos deseamos. Para ello, la transformación interna a través del desarrollo espiritual es fundamental. Para que ocurra esta transformación, debemos seguir un camino espiritual.

La práctica espiritual implica transformar nuestra mente. Aunque nuestro cuerpo es importante, satisfacerlo no trae felicidad duradera. Debemos mirar dentro de nosotros mismos, examinando nuestras actitudes y emociones para comprender cuán profundamente influyen y dan forma a nuestras experiencias. El Buda comenta (SN 1.62): El mundo es guiado por la mente y atraído por la mente. Todos los fenómenos están controlados por un fenómeno, la mente. La mente incluye no solo nuestro intelecto, sino también todas nuestras cogniciones, emociones y otros factores mentales. La palabra sánscrita para «mente», citta, también se puede traducir como «corazón». Se refiere a todas nuestras conciencias, sensorial y mental, y a la variedad de estados mentales que experimentamos.

El propósito de nuestra vida es la felicidad y la paz, un sentimiento interno de bienestar. Para lograrlo, necesitamos desarrollo material y una educación adecuada. También necesitamos desarrollo espiritual. Por espiritualidad, no me refiero a creencias religiosas o rituales. Para mí, la espiritualidad se refiere a las buenas cualidades básicas de los seres humanos, como la compasión, el afecto, la gentileza y la humildad. Cuando estas cualidades estén bien establecidas en nuestro corazón, tendremos más paz mental y contribuiremos a la felicidad de los demás. Alguien puede ser feliz sin creencias religiosas, pero no sin estas buenas cualidades básicas.

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